PUESTA EN VALOR DE LA MURALLA DE SALINAS DE AÑANA Y ENTORNO DE SAN CRISTOBAL
LOCALIZACION
Añana, Araba.
FECHA
2025
GRUPO DE COLABORACION
Jose Luis Solaun, Agustín Azkarate, Miren Fernández de Gorostiza, Ander de la Fuente, Askoa Ibisate, Amaia Mesanza, Luis Miguel Martínez Orbange Ormaetxea, Ana Saenz de Olazagutia, Iban Sánchez
ACTUACION
El estudio desarrollado para Salinas de Añana se centra en el análisis del Casco Histórico y, en particular, en el área comprendida dentro del perímetro tradicionalmente atribuido a la antigua muralla medieval. Este elemento, protegido como Bien Cultural con la categoría de Conjunto Monumental, forma parte del Paisaje Cultural del Valle Salado. En este sentido el Plan Director propone una nueva delimitación coherente con la evidencia arqueológica y la topografía actual y buscan recuperar una visión unitaria de la muralla.
La pérdida de la función defensiva de la muralla marcó el inicio de un proceso de transformación urbana que acabó por ocultarla. El crecimiento del caserío, la apertura de nuevas calles y la construcción de viviendas sobre su antiguo recorrido provocaron la desaparición de numerosos tramos y la fragmentación de su lectura. Hoy, solo algunos restos visibles en la zona norte permiten intuir su presencia, mientras que en el flanco sur la complejidad del entramado urbano genera incluso la impresión de que nunca existió una estructura perimetral.
El Plan Director y las intervenciones arquitectónicas nacen con el objetivo de recuperar una visión unitaria de la muralla e integrarla en la vida contemporánea de la villa. No se plantea reconstruir los tramos perdidos, sino hacer legible su trazado mediante estrategias paisajísticas, interpretativas y urbanísticas que permitan comprender su papel histórico en la configuración de Salinas. La intervención busca, además, reforzar su valor identitario y convertirla en un nuevo eje articulador del espacio público: un elemento capaz de generar recorridos, miradores y lugares de encuentro que dialoguen con el patrimonio, el paisaje y la memoria del lugar.
La muralla deja así de ser un vestigio disperso para convertirse en una oportunidad urbana y cultural, un soporte para reinterpretar la historia de la villa y, al mismo tiempo, un recurso activo para su futuro.







