LOCALIZACION
Zambrana, Araba.
FECHA
2025
GURPO DE COLABORACION
Jose Luis Solaun
ACTUACION
El Castillo de Ocio se alza sobre un espolón rocoso que domina el valle del Ebro y conforma un recinto fortificado cuya historia se ha construido por fases sucesivas, nunca como un proyecto unitario. La torre, el edificio adosado al oeste y las tres murallas concéntricas incompletas responden a momentos constructivos distintos, adaptados a necesidades defensivas cambiantes. Aunque sus aparejos parecen homogéneos, el lienzo exterior en “espina de pez” revela una evolución compleja. Las primeras referencias documentales lo sitúan en el siglo XIII, cuando Sancho IV menciona su toma junto a La Bastida y Portilla, si bien algunos investigadores plantean un origen defensivo anterior, vinculado a las fortificaciones del valle entre los siglos VIII y X. En el siglo XV pasó al linaje Sarmiento y, siglos después, ya se encontraba en ruinas.
La intervención arquitectónica parte de esta lectura diacrónica, analizando el funcionamiento de los sistemas estructurales y defensivos y la ejecución de cada fase. A partir de este conocimiento se desarrollaron actuaciones centradas en la consolidación, la seguridad y la puesta en valor del conjunto. El primer paso fue retirar manualmente los elementos sueltos o sin ligante, especialmente en coronaciones, para eliminar riesgos de caída. Después se amorteraron las piezas que, aun manteniendo un asiento correcto, habían perdido su unión mecánica, garantizando la estabilidad sin alterar la autenticidad del castillo.
La consolidación de los lienzos murarios fue uno de los ejes principales. Se recuperaron las geometrías mínimas necesarias para restablecer el descenso de cargas propio de un sistema murario, tanto en zonas macizas como en el arco central de la torre, donde existían pérdidas significativas de material. La torre principal recibió una intervención especialmente cuidadosa, consolidando sus caras internas y externas y manteniendo la lectura del diacronismo mediante una clara diferenciación entre lo existente y lo añadido.
Los criterios de intervención guiaron todo el proceso: la reversibilidad, para permitir desmontajes sin alterar la ruina; la visibilidad, para que lo añadido sea reconocible; la sostenibilidad, mediante el uso de piedra del entorno y morteros de cal ajustados; y la estabilidad estructural, reforzada con elementos que evitan desprendimientos y estabilizan puntos vulnerables. La dimensión cultural e interpretativa facilita la comprensión del recinto y favorece la difusión del legado histórico.
La mejora de accesos y recorridos completa la puesta en valor. Se han creado itinerarios discretos y seguros que permiten ascender a la torre y recorrer los distintos niveles sin interferir en las estructuras históricas, actuando la arquitectura como mediadora entre el visitante y el paisaje fortificado.



